1/ ¿Por qué escribir sobre arte contemporáneo?

Acerca de Gilda Williams:

Gilda Williams (Nueva York, 1963) es crítica, editora y profesora de arte contemporáneo en el Goldsmiths College de la Universidad de Londres. También ha enseñado en la Frieze Academy, en el Sotheby’s Institute of Art, en la Ruskin School of Art, en la Universidad de Oxford y en The Guardian’s Masterclasses, entre otros. Asimismo, Williams ha trabajado como editora en Phaidon Press desde 1994 hasta 2005 y, actualmente, colabora de forma habitual en publicaciones como Artforum, Art Monthly o The Guardian. Entre sus antologías editadas destacan The Gothic, publicada por MIT/Whitechapel Press en 2007, y ON&BY Warhol, lanzada por la misma editorial en 2016. 

 

How to Write About Contemporary Art:

How to Write About Contemporary Art es una guía para escribir sobre arte en la actualidad de una manera atractiva. Se trata de un ensayo lleno de consejos para una correcta escritura artística, abordando desde la redacción de trabajos académicos, los comunicados de prensa de las galerías de arte y los textos de exposiciones hasta las entradas para blogs y webs especializadas en arte contemporáneo.

 

A lo largo de esta sucesión de entradas encontrarás un resumen de cada uno de los capítulos que integran How to Write About Contemporary Art. Dado que esta publicación no se encuentra a día de hoy traducida al español, se ha tratado de dar el máximo respeto al trabajo de Williams en el proceso de transcripción. Este ensayo supone una lectura esencial para cualquier estudiante de arte o persona que se quiera introducir en este mundo. En definitiva, How to Write About Contemporary Art constituye un texto imprescindible para cualquiera que esté interesado en la escritura sobre arte.

Ficha técnica:

Gilda Williams

How to Write About Contemporary Art

Thames & Hudson, London, 2014

 

Comentario a la Sección 1: El trabajo. ¿Por qué escribir sobre arte contemporáneo?

 

La primera sección del libro, comienza con Gilda Williams citando a dos reconocidos críticos de arte: Peter Schjeldahl y Susan Sontag. «La crítica de arte, como el arte, debería proporcionar algo más y mejor de lo que podemos esperar de la vida sin ella. ¿Qué podría ser eso?», Peter Schjeldahl. «El objetivo de todos los comentarios sobre arte ahora debería ser hacer que las obras de […] arte sean más, en lugar de menos, reales para nosotros», Susan Sontag. 

 

Para Williams, ambas citas suponen un buen punto de partida para su tesis y remarca: «La primera regla para una buena escritura artística podría ser el intento, sincero, de hacer que la obra de arte sea más significativa, más agradable y más «real» para el lector, agregando «algo más y mejor» al arte (y a la vida) que sin él.» (1).

 

La cita inicial de Peter Schjeldahl se refiere a la crítica de arte, aunque gran parte de la escritura de arte contemporáneo en la actualidad no se define de esa manera, pues innumerables formas de crítica de arte que, en realidad, no lo son se han unido a la crítica de arte tradicional, como textos y audios de museos, herramientas educativas, solicitudes de becas, blogs, artículos  de exposiciones en periódicos y reportajes de revistas, revista de arte online, etc. Como apunta Williams, estas formas coexisten con la producción de textos de crítica de arte en formatos convencionales, como artículos o papers académicos de historia del arte, artículos de prensa, textos en displays de exposiciones, notas de prensa, artículos análisis en revistas, ensayos en catálogos de exposiciones y statements de artistas.

 

Distinguir esa línea borrosa entre explicar arte y evaluarlo es la diferencia que debe tener en cuenta un escritor de arte al comenzar a escribir.

► Explicando Vs. Evaluando

Gilda Williams hace que el lector tome nota respecto a dos funciones básicas en la escritura artística: explicar (contextualizar y describir) y evaluar (juzgar e interpretar) el arte. Según el formato de la escritura, nos decidiremos por un estilo o por otro. Pero, muchas veces, las dos funciones se superponen, como, por ejemplo, en el texto de un catálogo de una exposición individual, donde los detalles de una obra de arte se describen (explican) en términos de su relevancia dentro de la historia del arte contemporáneo (evalúan).

 

  • Textos explicativos

Los textos explicativos, tradicionalmente, no aparecen firmados, como podría ser, por ejemplo, el texto sobre la obra de un artista que forma parte de la colección de un museo. Sin embargo, Williams recalca aquí que: «todos los textos son partidistas y nunca verdaderamente objetivos, siempre escritos por personas o equipos obstinados, firmados o no (2). A pesar de esto, al escritor de arte, comisario o  investigador normalmente se le pide que deje a un lado los prejuicios personales y escriba sobre los hechos y la interpretación más esencial de la investigación: statement de artista, información de antecedentes, textos de críticos o comisarios que hayan escrito anteriormente sobre el trabajo del artista, temas reconocidos o preocupaciones que forman parte del trabajo del artista.

 

Los textos explicativos están destinados a ayudar a acercar a cualquier tipo de público el trabajo del artista. Como escritores, no se nos pide especular demasiado sobre el significado de la obra. Los textos explicativos funcionan cuando los hechos y las ideas se comunican con claridad y tanto los especialistas como el público general encuentran en ellos una fuente de información.

 

  • Textos de evaluación

Los textos de evaluación sí suelen estar firmados, son textos de autor. Además de proporcionar información, también marcan una opinión o un argumento que está fundamentado. Para Peter Schjeldahl, tener una opinión es parte del contrato social con los lectores” (3). Hay que arriesgar. Esto implica plantear preguntas inteligentes y tratar de responderlas, quizás, dando lugar a otras más profundas. El texto de evaluación es interpretativo, esa es su parte positiva.  

 

El no diferenciar entre textos explicativos y de evaluación entre los escritores novatos, para Williams da lugar dos errores comunes en la escritura de arte: el discurso conceptual incoherente, algo que se puede dar en un comunicado de prensa de una galería, y el análisis compuesto por poco más que una descripción de las obras de arte.

 

La división entre explicar y evaluar es necesaria y elemental,  pero en la práctica ambos tipos de escritura se diluyen uno con otro: «la línea divisoria entre «explicar» y «evaluar» es vital para comprender pero, en la práctica, es porosa (4). La adaptación de la escritura para impulsar la imaginación de un escritor puede no tener como objetivo la explicación o la evaluación. La escritura de arte contemporáneo es un híbrido: 

 

– Un crítico de exposiciones para un periódico debe de ser capaz de llegar al lector profano en arte contemporáneo al tiempo que ofrece una visión donde indaga sobre el trabajo del artista. 

– El periodismo que trata los comportamientos de la industria del arte debe apoyarse en argumentos y datos convincentes que se expliquen con claridad. 

– El texto de un museo supuestamente objetivopuede tener trasfondos ideológicos, juicios de valor u otros tipos de interés. 

– Un texto de un ensayo para un catálogo suele explicar los detalles de la producción de la obra, su historia y proponer términos para su evaluación positiva. 

– Un resumen de una explicación escrita por un periodista puede, simplemente, partir de un comunicado de prensa sin ofrecer verdadera información. 

– Un texto de una revista online puede contener una opinión sesgada a favor o en contra de manera injusta. 

– Una galería joven que escribe un comunicado de prensa sobre un artista con talento pero desconocido toma más riesgos (personales y financieros) que el crítico de arte que escribe desde la seguridad de su casa hay que matizar el comentario de Williams: la precariedad en el mundo del arte afecta a todos sus actores (galeristas, artistas, críticos y comisarios) por igual y solo unos pocos tienen el privilegio de poder mantener una galería, dedicarse a la crítica o al comisariado sin estar pluriempleado.

 

Volviendo a los conceptos que explica Williams, explicary evaluarson dos lados de un trabajo que diferencian a la crítica de arte de cualquier otro tipo de escritura sobre arte.

Textos explicativos o Explaining Texts
  • Noticias cortas de artículos.
  • Textos de información en paredes de museos.
  • Entradas de texto sobre obras de arte en webs de colecciones.
  • Comunicados de prensa.
  • Textos de catálogos de subastas.
 
Textos de evaluación o Evaluating Texts
  • Textos académicos.
  • Reseñas de exposiciones y libros.
  • Periodismo de opinión.
  • Artículos de revistas.
  • Ensayos de catálogos de exposiciones.
  • Textos para solicitudes de becas, exposiciones o libros.
Art-Words y Artworks

Con la ampliación del público, los niveles con el que éste se acerca al arte contemporáneo son muy diferentes. El arte contemporáneo más reciente y sus últimas tendencias parecen difíciles de entender sin una explicación escrita o hablada, ya sean textos de crítica o no: «El arte nuevo es ininteligible sin el rescate de una explicación escrita o hablada» (5).

 

Para el crítico y filósofo Arthur C. Danto: “Mi tarea como crítico es proporcionar el contexto que mis lectores necesitan para sacar mucho provecho del [arte]” (6). Es decir, como resume Williams, el arte nuevo resulta desconcertante si no se proporciona un contexto ya sea por parte del artista, el escritor de arte especializado, el curador o comisario, el académico o el crítico.

 

El que la obra de arte genere un significado gracias al contexto es un concepto fundamental del arte contemporáneo, revisado innumerables ocasiones desde la década de los 60s.  Esto tiene origen en la idea del readymade de Marcel Duchamp que comenzó a utilizar cerca de 1913. Duchamp comenzó a utilizar objetos cotidianos, como la rueda de una bicicleta o un botellero, y los colocó como objetos artísticos en la galería de arte. Los espectadores solo eran capaces de apreciar estas esculturas, poco convencionales para aquel entonces, cuando se les proporcionaba información para entender la idea del readymade. Juzgar el urinario de Duchamp sobre los patrones de la crítica de arte de aquel entonces (forma, color, tema, técnica) resultaba insostenible. El arte de vanguardia del siglo XX y la neo-vanguardia de finales de siglo necesitaba nuevos términos, nuevas palabras: readymade, arte abstracto, minimalismo, arte conceptual, land art etc. El teórico Boris Groys ha sugerido que la escritura artística proporciona protección mediante el texto. Como si, sin el manto de la explicación escrita, las obras de arte entraran desnudas al mundo, exigiendo ser vestidas con palabras

 

El arte requiere de una explicación para que los espectadores puedan acceder al concepto de una obra de arte y apreciar su contribución a la cultura contemporánea. Sin embargo, Williams advierte que el arte contemporáneo se resiste a la divulgación. Hay quienes prefieren la ambigüedad del arte en un mundo demasiado esquematizado. Por ejemplo, si el mensaje de una obra de arte es evidente, esta sería una ilustración o decoración. Como si se tratara de un objeto artesanal bien formalizado, que, si es demasiado evidente su significado, éste carece de importancia: «Si el mensaje de una obra de arte es evidente por sí mismo, tal vez sea solo una ilustración, una no entidad decorativa, un objeto artesanal bien ejecutado, que difícilmente cuente como arte «significativo» en absoluto» (7).

 

A pesar de esto, gran parte del arte contemporáneo que se vende como tal se acerca peligrosamente a quedarse solo como objeto de decoración, un problema al que se viene enfrentando el arte incluso desde el arte de vanguardia del siglo XX. Y he de apuntar aquí también que, a mi parecer, el que una obra de arte logre funcionar transmitiendo un solo concepto de manera coherente ya es un mérito enorme. El significado de la obra de arte es como el capullo de una flor que al abrirse despliega sus pétalos, los cuales son la interpretación que cada espectador aporta a la obra y que estaban cerrados, plegados al significado de la obra. Por evidente que sea ese significado si esa obra es capaz de desplegar otros, entonces funciona.

 

Sin explicación el espectador se pierde y, sin un texto que le dé un marco, el arte también corre el riesgo de perderse y no ganar espacio al sistema del arte contemporáneo. El espectador y la obra de arte necesitan de las palabras. Williams pone de ejemplo la idea del curador Andrew Hunt para afirmar que el arte contemporáneo se completa a través de la crítica. Ya sea para bien o para mal, muchos artistas se resisten a la dependencia del arte actual de la palabra escrita. Sobre estas ideas es interesante citar aquí el texto del artista Walter de María Meaningless Work (1960) y, por otro lado, la publicación de Susan Sontag Contra la interpretación (1969).

 

En este escenario, concluye Williams, el escritor de arte puede dar información especializada que permita conectar a un público curioso con obras de arte desconocidas y dar los significados más importantes que puede tener una obra de arte: «En este escenario, una escritora de arte es un conducto que posee información especializada que le permite vincular obras de arte desconocidas con una audiencia curiosa y precisar los significados potenciales de una obra de arte» (8). 

 

El artista debe de saber cómo y porqué hizo una obra. Los comisarios deben conversar con los artistas y pueden incluso hacer arte o colaborar en una obra. Por poner algún ejemplo, el comisario puede planear para una exposición por medio del montaje (instalación) o de la documentación (arte de archivo) una obra de arte. Williams termina este punto remarcando que: «Para escribir bien en cualquier formato de escritura artística, cuanto más sepa y mire, mejor será su escritura» (9).

Artista / comerciante o galerista / comisario / crítico / blogger / kunstworker/ periodista / historiador

Williams comienza advirtiendo que, para que la escritura sobre arte añada o aporte algo más y haga mejor el arte, los lectores deben confiar en su autor. En el museo, las obras siempre han estado acompañados de cartelas o textos como si se tratara de una lápida, un ruido que, además, entorpece la experiencia con la obra. Algunos museos tratan de evitarlo colocando los textos más discretamente u ofreciendo paneles interpretativos, algo que para Williams en ocasiones puede ser perjudicial, confundiendo al visitante inexperto en vez de abrir una discusión.

 

Los críticos pierden credibilidad si sospechamos que están mal preparados, han escrito de manera apresurada, o han elegido a sus artistas favoritos para beneficio personal: «Los críticos pierden credibilidad si sospechamos que están mal preparados, apurados o, lo peor de todo, eligiendo favoritos para beneficio personal. No compras arte y no escribes sobre tus mejores amigos’  (10). Williams cita a la crítica del New York Times, Roberta Smith: No compras arte y no escribes sobre tus mejores amigos, en relación a sus propias restricciones éticas autoimpuestas. Cualquier falta de neutralidad o imparcialidad debe, al menos, ser abiertamente revelada. 

 

Las colecciones privadas o los catálogos de subastas pueden tratar de ser objetivos pero tienen interés en el valor de mercado de las obras de arte y no son imparciales. Por lo que el material de una galería, una colección privada o una exposición, no puede confundirse con un texto críticoUno de los problemas de la escritura de arte es asumir abiertamente que en publicaciones de algunas revistas o catálogos de subastas, ésta forma parte abiertamente de la venta de arte: «Un trabajo que la escritura artística sigue siendo extrañamente incapaz o se resiste a asumir abiertamente es la venta declarada de arte» (11). 

 

Como es el caso de los comunicados de prensa de las galerías, cuando el discurso comercial, cuyo propósito es vender para tener éxito, imita el tono de la escritura de crítica de arte. Para Williams, esta es la razón de que las nuevas alternativas a la escritura de arte (la ficción, el periodismo o la filosofía) hayan ganado atractivo en algunos campos de la crítica de arte a pesar de no serlo para la venta dentro del mundo del arte. Ahora bien, no se si es correcto generalizar sobre esto . En su mayoría, aunque las galerías tengan un objetivo evidentemente comercial, también hacen un trabajo de divulgación del arte contemporáneo.

 

Para Williams, el crítico de arte imparcial, incorruptible, libre e independiente es un mito. Y sin embargo, aunque resulte contradictorio, es en la escritura de arte (no calificada como crítica de arte) en revistas de anuncios publicitarios de galerías, donde se puede encontrar un buen trabajo de periodismo y crítica. Williams cita a Lane Relyea, autora de After Criticism (2013), para hablar de la figura del crítico solitario que está desapareciendo en lugar de la nueva crítica del siglo XXI que construye vínculos y conexiones, trata de dar respuesta sobre las obras de arte, sigue el cambio en el mundo del arte e informa sobre la opinión del público. Surgen nuevas revistas de arte online, aumenta la demanda de la escritura artística y algunos blogs demuestran ser creadores de nuevas formas de escritura de arte

 

La figura del escritor de arte del siglo XXI de éxito se publicita como un creador de exposiciones, trabajador cultural, comisario independiente, investigador, editor, blogger, asesor de arte, escritor de arte ocasional, etc. Pero para que la crítica funcione de una manera ética, debe de seguir siendo incisiva a pesar de este cruce de roles. Para Frances Stark, los críticos deberían de admitir que el trabajo tradicional de comprender las formas de arte está desapareciendo progresivamente, siendo reemplazado por los comportamientos de la industria del arte.

Out of Blue

La historia de la crítica del arte no tiene una narrativa tan ampliamente aceptada como la historia del arte. La crítica del arte occidental, como género reconocible que continúa en el presente, surgió por primera vez durante los siglos XVII y XVIII, en relación a los Salones de París y, más tarde, en las Exposiciones de Verano de Londres (1769), aunque hasta el siglo XIX no se produjeron los primeros cambios realmente significativos con Charles Baudelaire desde Francia y John Ruskin desde Inglaterra. Baudelaire, considerado el antecedente del crítico moderno, describió la crítica del arte como “parcial, apasionada y política”, una emotiva definición con la que todavía algunos podrían sentirse identificados hoy en día

 

Antes, la obra de arte solo necesitaba complacer al rey y al clero para ser válida: «En tiempos prerrevolucionarios, una obra de arte necesitaba principalmente para complacer al rey y al clero para adquirir validez» (12). La mayoría de artistas se limitaban a satisfacer los gustos de los más poderosos, cuyas opiniones eran lo único que importaba. Podría decirse que la crítica de arte puede contarse como una de las consecuencias del cambio político moderno. Sin la figura del rey y el cardenal, ¿quién podría evaluar la nueva pintura como buena o mala? Entonces el papel del primer auto-proclamado crítico consistió en proporcionar una guía u orientación para el arte desconocido, ofrecer opinión y nuevos criterios de juicio, defender el trabajo de los artistas de los que se mostraba partidario.

 

Los críticos de arte actuales rara vez adoptan una postura como la de Clement Greenberg (1909-1994), donde la opinión del crítico era considerada la única interpretación válida. Greenberg, el defensor del expresionismo abstracto, creía que su crítica ayudaría a salvar el mundo de los efectos deshumanizadores de la cultura de masas. Existe la afirmación popular de que, desde el fin de Greenberg, la importancia de la figura del crítico de arte se ha debilitado. Hasta la década de 1960, la figura del crítico y el artista habían estado separadas, pero a partir de ese entonces, y más que nunca con el arte conceptual, el artista empezó a hacer uso de la palabra y a verbalizar su arte, dejando de lado la idea del creador inspirado, casi mudo, que no podía expresar su arte con palabras y que dependía del crítico: «Formados para verbalizar el significado de su arte, estos artistas definitivamente dejaron de lado el cliché del creador inspirado pero semi-mudo, que depende del crítico para proporcionar las palabras» (13). 

 

A la validación del nuevo arte contribuyeron otros actores culturales además del crítico, como los curadores o comisarios, que en la actualidad ocupan una posición más elevada que la del crítico, y que junto a galeristas y coleccionistas, se han convertido en figuras más influyentes frente a la incertidumbre del crítico. Pero a pesar de esto, cada cierto tiempo surgen nuevos críticos de arte que demuestran ser esenciales e imprescindibles a la hora de contribuir al debate de la industria del arte y ofrecer comentarios sobre las obras de arte expuestas en museos, ferias o galerías. La influencia del crítico de arte persiste aunque en la práctica tenga ciertos límites.

 

La “nueva historia del arte” de los 60 y 70, habitualmente asociada a la revista October en los EE.UU, entre sus propuestas tenía que el crítico de arte/historiador no se dedicara tanto a juzgar como sí se dedicara a examinar las condiciones del juicio: «El crítico de arte (/ historiador) no tanto juzga el arte como examina las condiciones del juicio» (14). Aunque figuras como Rosalind Krauss admiraban a Greenberg, cuestionaban sus métodos, y volvieron su atención hacia aquellos artistas y movimientos que el crítico había rechazado. Muchos de los críticos de la generación de Krauss se propusieron entender las obras de arte no sólo como un desarrolloque ocupaba un lugar dentro de la historia del arte basado en la forma, el estilo y el medio, sino como objetos con múltiples posibilidades de significado según los términos elegidos para su interpretación. A partir de la década de los 70, las calificaciones del crítico de arte se expandieron más allá del conocimiento tradicional, ahora tenía formación académica en historia del arte, la capacidad de evaluar obras de arte, conocimiento de los medios y técnicas artísticas, estaba familiarizado con la vida y la carrera del los artistas y una sensibilidad instintiva para el arte de calidad o popularmente tener gusto

 

El trabajo del crítico, como el del artista, se situó en las corrientes de pensamiento contemporáneo y se propuso realizar un análisis del arte contemporáneo que pudiera beneficiarse de las herramientas que ofrecían otros campos: postmodernismo, post-colonialismo, feminismo, teoría queer, teoría de género, teoría de cine, teoría marxista, psicoanálisis, antropología, estudios culturales, y teoría literaria. Algunos de los teóricos más distinguidos localizados en Francia, junto con las revistas estadounidenses October y Semiotext(e), son los responsables de la escritura artística actual. La generación de nuevos historiadores del artede los 70 y 80 ayudaron a revitalizar un género que necesitaba una urgente actualización. A lo largo de los 60, los artistas pensaron nuevas formas de arte más allá de la pintura, e inventaron nuevas alternativas como el happening, performance, el land art, etc. El lenguaje artístico que respondía a este nuevo arte necesitaba rejuvenecer. Pero tenemos que pensar que también la pesada teoría de los 80 y 90 probablemente se ha quedado obsoleta en la actualidad, hay que dar la bienvenida a las alternativas a este modelo, reconociendo el logro de la generación postmoderna. El lenguaje del arte evoluciona de manera colectiva con el tiempo, buscando dar respuesta a las nuevas condiciones del arte.

Art-writing sans frontiers

En la actualidad se considera que el conocimiento de una obra de arte basado en un texto de apoyo es algo esencial. No obstante, para Williams, surgen algunas cuestiones: ¿Está el significado unido a la obra de arte, como un núcleo esencial solo extraído por el escritor o el espectador realmente observador y atento? ¿El significado de la obra de arte está producido por la invención del crítico? ¿Los textos de arte transforman obras de arte ordinarias en trabajos excelentes haciendo uso del lenguaje especializado, como suelen acusar los escépticos? ¿Son los escritores de arte quienes hacen que mediante la escritura la obra de arte exista? ¿Actúa la escritura artística como un parásito con las obras de arte, es algo innecesario, o es una acompañante esencial que sirve de guía?

 

¿Le deben los críticos algo al arte? Para el crítico Jan Verwoert, la fuerza de la escritura de arte surge de la deuda con la experiencia artística. Los escritores de arte pueden apoyar a los artistas dilucidando sus ideas y actuar como colaboradores más que como comentaristas. ¿Tienen los críticos una responsabilidad hacia los artistas o sus lectores? El crítico Dan Fox, cabreado por las críticas descuidadas de los periódicos a la exposición Altermodernde Nicolas Bourriaud en la Tate Modern en 2009, declaró: Los críticos tienen la responsabilidad con sus lectores : la responsabilidad de argumentar por qué algo está mal, en lugar de simplemente descartar con una frase de manera fulminante. La responsabilidad de transmitir hechos. La responsabilidad de describir cómo se ve una obra en realidad, tomarse tiempo para sentarse a ver el vídeo de un artista, sin importar cuán interminable puede ser, antes de criticarlo” (15).

 

Al no haber un canon reconocido para evaluar el arte, el resultado del trabajo de los críticos depende de la articulación de sus propios parámetros o criterios. Se han de evaluar los métodos, el sentido ético y el compromiso de un crítico, tanto como su perspicacia, la elección del artista o el texto publicado. Como mínimo, los escritores de arte le deben al arte y a sus lectores ser claros y precisos. Como cuenta Williams, puede que los críticos de hoy en día no tengan tanto poder como antes, dentro de la industria del arte ocupan la posición económica más baja. Por lo que ante el estallido de las burbujas de la industria del arte suelen tener más sobre lo que escribir y no tanto sobre que preocuparse. Como afirma Boris Groys, dado que casi nadie lee o invierte en crítica de arte, los autores pueden sentirse libres de escribir y ser tan sinceros como quieran, escribiendo bajo pocas o ninguna condición: «Dado que nadie lee ni invierte en crítica de arte de todos modos, sus autores pueden sentirse libres de ser tan francos como les plazca».

 

Tanto las declaraciones de Williams como las de Groys resultan un poco contradictorias y ácidas para quien lee sobre cómo escribir sobre arte. Primero cabría preguntarse realmente cuáles son las audiencias de los medios o las editoriales dedicadas a la publicación de crítica o ensayo sobre arte, a pesar de tal vez ser un medio minoritario, y, si lo es, hay que cuestionarse cuáles son los problemas a los que se enfrenta la divulgación o la crítica de arte en el presente.

 

Williams termina esta sección concluyendo que, dejando de lado los ejemplos más débiles de los blogs de arte, en su opinión, los blogs independientes más prometedores han sido una bendición para la escritura de arte. De alguna manera resultan menos cohibidos que las publicaciones en papel o sitio webs. Como con los escritores profesionales de arte, estos escritores, si tienen ideas persuasivas y fundamentadas que ofrecer, pueden ganarse un lugar dentro del amplio debate sobre el arte contemporáneo. Se puede decir que, en términos generales, la democratización de la opinión sobre arte, (de igual manera que la crítica de arte en la Francia revolucionaria supuso un cambio), el acceso a internet puede significar un nuevo capítulo para la escritura artística en el siglo XXI.



Luis San Sebastián

Luis San Sebastián (Salamanca, 1987) es un artista, comisario y gestor cultural graduado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. También posee el título de Máster en Arte Contemporáneo por la Universidad de Vigo. Su obra ha sido destacada en numerosos certámenes, de los que cabe resaltar un Primer Premio en el Certamen de Jóvenes Creadores Fundación Gaceta, otro primer puesto en la modalidad de pintura del XVII Certamen Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Salamanca y un Segundo Premio en la II Edición Villalart, convocada por la Fundación Villalar de Castilla y León.

Notas al pie:

(1) WILLIAMS, Gilda, How to write about contemporary art,  Thames & Hudson, 2014, p. 19.

(2) Ibíd. p. 20.

(3) Ibíd. p. 20.

(4) Ibíd. p. 23.

(5) Ibíd. p. 24.

(6) Para aquellos estudiantes de arte de primer curso, cualquiera que desee iniciarse en la lectura sobre arte, o artistas en crisis existencial se recomienda el libro de Arthur C. Danto, ¿Qué es el arte?, Ed. Paidós, (2013). También son igualmente recomendables otras publicaciones suyas como Después del fin del arte, Ed. Paidós, (1995) o Más Allá de La Caja Brillo, (2003).

(7) WILLIAMS, Gilda, How to write about contemporary art, Ed, Thames & Hudson, 2014, p. 25.

(8) Ibíd. p. 25.

(9) Ibíd. p. 25.

(10) Ibíd. p. 26.

(11) Ibíd. p. 26.

(12) Ibíd. p. 32.

(13) Ibíd. p. 32

(14) Ibíd. p. 33.

(15) Ibíd. p. 40-41.

 

 

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